El camino que la testosterona está teniendo en la urología

Como muchos médicos urólogos han mencionado a lo largo de los años, la testosterona ha vivido un largo tiempo “satanizada” como una hormona que puede traer consecuencias graves en los hombres de edad madura. A pesar de estar íntimamente relacionada a las funciones reguladores del desempeño del hombre, su uso indiscriminado puede volverse incluso fatal en algunos casos.

19Este escenario ha ido cambiando con el tiempo, y esa mala fama está quedando cada vez más rezagada gracias al uso terapéutico que esta hormona está teniendo en la urología para paliar efectos propios  de la edad avanzada como la baja de libido, trastornos en el ánimo y una pérdida de la energía durante el día a día.

En el último tiempo varias han sido las investigaciones que han llegado a concluir el bajo riesgo que representa el uso de testosterona en pacientes. La revista JAMA, publicación de la Asociación Médica Americana, ha difundido cinco estudios con respecto a ensayos clínicos con testosterona. En todos ellos se aplicó testosterona a hombres mayores de sesenta y cinco años, y las evidencias fueron claras en admitir una mejoría notoria, reduciendo niveles de anemia y fortaleciendo los huesos.

Quiénes se benefician del uso de testosterona
Los profesionales de la urología explican que en el caso de los hombres que llegan a los sesenta y cinco años de vida con una buena salud pero bajos niveles de hormona, no es necesaria la prescripción de testosterona.

Algo distinto ocurre en aquellos hombres que sí presentan síntomas desfavorables: irritabilidad, bajo nivel de la libido, poco ánimo, etc. En su caso, la testosterona puede revertir estos factores, aumentando de paso la sensación de energía y proactividad, que muchas veces se atribuyen a estados depresivos y no logran un buen diagnóstico.

Los riesgos de aumento en la probabilidad de ataques al corazón hacen de la testosterona un tratamiento no válido para personas con sobrepeso, tabaquismo e hipertensión.

Urología pediátrica
Comúnmente se asocia la urología, especialidad médica que trata los problemas del aparato urinario, con una disciplina médica a la que se debe acudir cuando se es adulto o con persona de la tercera edad.
Este mito es perjudicial cuando enfermedades de este tipo afectan a niños, ya que se pierde un valioso tiempo al no tener en mente que puede ser un problema al aparato urinario o reproductor.
Se tiene que visitar a un urólogo pediátrico cuando el niño presente: desordenes al orinar, reflujos o infecciones manifestadas en dolores agudos al ir a orinar. Afecciones a la ingle, por ejemplo cuando uno de los testículos no desciende de manera normal, o hidocele.
Los cálculos renales también pueden afectar a menores, los urólogos pediátricos pueden detectar a tiempo un tumor o enfermedades malignas en el riñón, vejiga o testículos. Es recomendable realizar pruebas y tratamientos de precaución cuando existen molestias en esta parte del cuerpo.