¿Cuáles son las enfermedades más comunes en los oídos?

hipoacusia

Una exposición a fuertes niveles de ruido puede provocar diversos problemas o trastornos con nuestra audición y por ende, con nuestra salud. Son muchas las enfermedades que pueden afectar a nuestro sistema auditivo, algunas ocasionadas directamente por la exposición a ruidos.

Dentro de las opciones a las cuales nos podemos ver afectados , se encuentra la sordera, pérdida de audición o hipoacusia, que puede tener un curso agudo, es decir repentino, o crónico, que es más bien progresivo. Además, puede conllevar daños transitorios o permanentes en el oído afecto. Gran cantidad de jóvenes padecen de esto, debido estímulos auditivos intensos y constantes.

La pérdida de audición o sordera implica una limitación considerable para la mayoría de los pacientes, sobre todo cuando hablamos de comunicación. Por otro lado, tenemos la sordera súbita que aparece de forma totalmente inesperada. Esto se da cuando de forma repentina el paciente comienza a oir mal por uno de sus oídos. Una sordera de estas características también puede ir acompañada de una sensación difusa en el oído de zumbidos.

La causa más común de esto parece ser un trastorno circulatorio del oído interno. Para conseguir una buena recuperación se debería comenzar con el tratamiento tan pronto aparezca la sordera. Entre un 50% y un 60% de los casos de este tipo de sordera remiten en un período de 72 horas.

Esto todo esto, que las autoridades han comenzado a regular la emisión de ruidos para que las personas se vean cada vez menos expuestos a esto. También existen varios servicios de control y medición de ruidos, para saber si los índices a los que nos vemos expuestos, por ejemplo, en nuestro lugar de trabajo, son los ideales o si necesitamos algún implemento especial para no complicar ni poner en riesgo nuestra salud auditiva.

Enfermedades auditivas más frecuentes

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El ruido, más de allá de ser molesto, es un agente que puede traer graves problemas a la salud. Si la exposición a fuentes de ruido es aún mayor, más complicado puede ser el problema que adquiramos para nuestra audición. Por lo mismo es que muchas veces se hace necesario un control de estas emisiones de ruido para así no perjudicar nuestra salud.  Y es que existen diversas enfermedades relacionadas a nuestro oídos por encontrarnos cerca de emisiones, siendo la más habitual la hipoacusia. Es por esto que pasaremos a ver cuáles son los distintos tipos de hipoacusias y otras patologías.

  • Hipoacusia conductiva o de transmisión: Es cuando existe un obstáculo en el mecanismo de transmisión del oído, que puede ser en el conducto auditivo externo, la membrana timpánica o la cadena osicular, pero el oído interno no se encuentra dañado. Entre las causas más comunes de esta enfermedad se encuentran los tapones de cerumen, las perforaciones timpánicas o las lesiones de los huesecillos en el oído medio.

  • Hipoacusia neurosensorial: En este caso, el sonido logra llegar hasta el órgano de Corti sin problemas, pero el inconveniente se encuentra en el oído interno. Existen dos tipos: las cocleares y las retrococleares. Las primeras tienen que ver cuando el órgano de Corti ha perdido células nerviosas, que son las encargadas de transmitir la información hasta el cerebro. Mientras que las retrococleares, son consecuencia de una lesión en el nervio auditivo.

  • Hiperacusias: Se da cuando existe una audición superior a lo normal, aunque no existe como tal, ya que es frecuente que algunas personas tengan más agudeza auditiva que otras.

  • Acúfenos: También son llamados zumbidos del oído. Son percepciones sonoras que aparecen en ausencia del estímulo sonoros exterior.

  • Diploacusias: Hace referencia a una alteración en la percepción que tenemos de la frecuencia de los sonidos. Es una alteración de las células ciliadas del órgano de Corti y suele acompañar a ciertas hipoacusias neurosensoriales de tipo coclear.

  • Pérdida de audición: Si bien los efectos del ruido sobre la audición no están definidos con precisión, si existe la información suficiente para el desarrollo de los índices predictivos que tienen los efectos del ruido sobre la sensibilidad auditiva del ser humano.

Este es un tema serio que puede afectar a nuestra salud, por lo que hay que tomar las medidas de precaución correspondiente, con el fin de no exponernos más de la cuenta. Si la intensidad es muy alta se tiene que dar el aviso pertinente a las autoridades o por otro lado, también se pueden utilizar implemento para aminorar el ruido. Es bueno tener claro que el ruido puede provocar no sólo alteraciones en la parte auditiva, sino que también a nivel psicológico y también incluso a nivel cardiovascular. Esto, porque produce aceleración del pulso y eleva la presión sanguínea. Por último, incrementa la frecuencia respiratoria, un panorama para nada alentador, en personas que sufren, por ejemplo, de asma.