Gastrectomía y la lucha contra la obesidad

La gastrectomía fue una buena noticia para todos aquellos que sufren y luchan contra la obesidad, pues es una técnica de cirugía que proporciona que las personas bajen de peso con menos riesgo y menos sacrificio.

 La gastrectomía es un procedimiento quirúrgico que consiste en la eliminación de parte o todo el estómago. Aunque muy utilizada en el tratamiento de la obesidad, la cirugía también es necesaria en algunos casos de úlceras pépticas del estómago, tumores benignos y cáncer estómago (tumor maligno).

Cuando se realiza una gastrectomía parcial, los restos del estómago son sujetados al intestino delgado. En la necesidad de la extracción quirúrgica de todo el estómago (que podemos llamar de gastrectomía total), el esófago está conectado directamente al intestino delgado. ¿Pero es mismo posible vivir con el estómago reducido o sin estomago?

El estómago es uno de los principales organismos responsables por la digestión de los todos alimentos que los seres humanos consumen, pero no el único. A través de él y de sus movimientos intestinales coordinados, son realizadas la mezcla y composición de los alimentos, especialmente de proteínas en pequeños fragmentos que faciliten la digestión con la acción del ácido clorhídrico y enzimas digestivas, como la pepsina.

La digestión después de retirar el estómago

La digestión en un paciente gastrectomizado es un poco más limitada. De esa forma,  los es alimentos después de masticados, pasan directamente al intestino delgado, como un producto menos preparado para la absorción de sus nutrientes.

Cuando hay una indicación médica y es necesario eliminar parte o la totalidad del estómago, la atención nutricional suele ser especial y por eso incluye cambios. Por lo general, la cantidad de comida que se puede comer disminuye y la comida empieza a ser digerida más rápidamente. Con una dieta recomendada por un especialista, el cuerpo se adapta, acostumbrándose a su nueva condición de la mejor forma posible, permitiendo una vida más sana y equilibrada.

¿Cómo debe ser la alimentación posterior?

La Gastrectomía es un proceso quirúrgico que promueve el adelgazamiento a partir de la remoción de parte o todo el estómago.

Hay tres tipos principales de gastrectomía, son ellos:

- Gastrectomía parcial, la remoción de la mitad inferior del estómago;
- Gastrectomía total, remoción de todo el estómago;
- Gastrectomía vertical (manga), remoción del lado izquierdo del estómago.

El retiro del estómago no inhabilita el cuerpo de digerir los líquidos y los alimentos. Sin embargo, tales cambios de estilo de vida después del procedimiento se requieren especialmente cuando el asunto es alimentación.

En los primeros 15 a 30 días después de la cirugía de gastrectomía la alimentación requiere muchos cuidados. La recomendación es ingerir comidas ligeras y de fácil digestión, iniciando una dieta líquida en la primera semana, pastosa en la segunda y tercera, y luego evolucionando hacia la textura normal de los alimentos.

Es importante pensar que cada paciente posee un cuadro de salud único, por eso, la evolución en la dieta de cada persona debe ser acompañada por un doctor especialista y que lleve en consideración el avance del operado.

 

Por qué debemos poner atención a la enfermedad inflamatoria intestinal

Nuestro sistema digestivo es una de las partes de nuestro cuerpo más receptivas a los estímulos estresantes que se nos atraviesan en nuestra vida diaria. Las tensiones y la angustia pueden provocar malestares que se reflejan de inmediato en nuestra cavidad abdominal, al igual que si no tenemos cuidado con nuestra dieta, comiendo en exceso alimentos que son difíciles de procesar para nuestro cuerpo.
Este cuidado especial que debemos tener con nuestro sistema intestinal se debe a que mucha gente padece un cuadro silencioso en el que estas molestias se agravan y se vuelven crónicas. Nos referiremos a un síndrome establecido por la gastroenterología denominado enfermedad inflamatoria intestinal (EII).

enfermedad_inflamatoriaConociendo a un enemigo silencioso
Este cuadro se define como un grupo de patologías inflamatorias del tracto gastrointestinal que incluye a la enfermedad de Crohn, la colitis ulcerosa y la colitis indeterminada. En la enfermedad inflamatoria intestinal existe una inflamación crónica que permanece por largos periodos y que pueden afectar a todo el tubo digestivo, aunque se ha determinado que el intestino delgado y el colon son los lugares más afectados.
Aún no se conocen del todo sus causas, pero sí se sabe que para desarrollar este cuadro debe existir necesariamente en la persona una predisposición genética. A ésta se une una serie de factores ambientales y que terminan por generar molestias en el paciente.
Debido a que los síntomas son parecidos entre sí, a veces la enfermedad inflamatoria intestinal es confundida con el colon irritable o la enfermedad celíaca. Por ello, a veces el diagnóstico correcto puede llegar a tardar más de tres años en concretarse.
Entre los principales síntomas se encuentran el aumento en la frecuencia o urgencia evacuatoria, la diarrea persistente, dolor abdominal, moco, sangrado en las heces, lesiones perianales, fiebre y vómitos. Estos problemas se presentan de forma intermitente y su severidad puede ser variable.

Cómo prevenir inflamaciones intestinales

Las causas de la enteritis pueden ser el consumo de alimentos o bebidas contaminadas con bacterias como Salmonella, virus o parásitos; algunos medicamentos como el ibuprofeno o el naproxeno, uso de cocaína, radioterapia o enfermedades autoinmunes, como la enfermedad de Crohn.

Los síntomas pueden variar entre pérdida de apetito, dolor de vientre, cólico, náuseas, vómitos, dolor al defecar o dolores de cabeza.

Aunque la causa de una inflamación intestinal es la ingesta de alimentos o líquidos infectados otras razones que pueden conducir a este cuadro son la presencia de condiciones autoinmune o alergias alimenticias.

Por eso, lo ideal es conferir cómo la comida que deseas comprar es preparada, y si te quedas en la duda, evite consumirla. La conservación de los alimentos en casa también es muy importante.

Otra causa de la enfermedad es la falta o la mala higiene. Lavar bien las manos después de ir al baño, y siempre antes de las comidas, es fundamental para evitar la incidencia de ésta y de otras infecciones. Tomar agua filtrada o mineral también es importante para mantenerse alejado de la enfermedad.