Mitos y verdades: el invierno y nuestro cuerpo

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No es raro que el invierno esté asociado a cambios negativos en el cuerpo y que los beneficios y ventajas de las temperaturas más amenas sean olvidados o ignorados.

Descubre algunos mitos y verdades sobre el invierno y nuestra salud:

invierno

Es común sentir más hambre en los días fríos

Verdad. Usted ciertamente ya se preguntó por qué la gula parece venir con todo en el invierno. La explicación no es sólo el hecho de que quedarse más tiempo en casa, en la cama, debajo de las cubiertas y ante la televisión despierta la voluntad de comer todo lo que tienes en la cocina.

Durante el invierno hay un aumento en el consumo energético, pues la temperatura ambiente, generalmente, es menor que la temperatura corporal. Nuestro cuerpo trabaja más para calentarse, gasta más energía, por eso necesitamos mayor cantidad de nutrientes para la reposición.

Sentimos malos antojos

Verdad. En el invierno, sentimos el impulso de consumir alimentos con más grasa, calorías y pesados, principalmente, ricos en carbohidratos, que constituyen una importante y rápida fuente de energía. El deseo de comer no está sólo en la necesidad de reponer energía, él también está presente en nuestras cabezas, en el anhelo de alimentos calientes y que producen comodidad gastrointestinal.

Salen las frutas y verduras y entran alimentos grasos

Mito. Del chocolate caliente, pasando por el vino y la pastas, las tentaciones en el invierno no son pocas. Pero a pesar de que el cuerpo necesita reponer los gastos energéticos para mantenerse caliente y los alimentos ricos en calorías actúan en ese sentido, no se debe sacar totalmente de la dieta las verduras y frutas.

El invierno es una época del año en que nuestro cuerpo necesita vitaminas y minerales para aumentar nuestras defensas y prevenir la gripe, resfriados y demás enfermedades típicas de la época de frío. Si consumir los alimentos crudos o en ensalada no apetece tanto, se recomienda preparar en forma de sopas.

El ejercicio en el invierno ayuda a adelgazar

Verdad. Es normal sentir pereza sólo de pensar en salir de la cama en los días más fríos, pero para quien quiere mantenerse saludable o adelgazar, esa puede ser la época ideal para comenzar. Esto porque en el invierno el metabolismo del cuerpo acelera, por la necesidad de producir más calor, activando mecanismos naturales que promueven la quema de grasas. Para impulsar aún más esta tendencia del cuerpo a gastar calorías, vale mantener la rutina de ejercicios siempre en día.

El riesgo de deshidratación es menor

Mito. Es cierto que con las temperaturas más bajas, la tendencia es producir menos sudor. Pero eso no significa que se deba descuidar la hidratación. A pesar de que el clima suave favorece la reducción de la sudoración, el cuerpo compensa con el aumento de la voluntad de orinar, de forma que continúa con la misma necesidad de agua para hidratar los tejidos y mantener los órganos funcionando.