Cómo empezar en el deporte

Cada día, más personas abandonan los sillones del living y deciden practicar un deporte o incluso un ejercicio menos intenso, como caminata o ciclismo. Sin embargo, los nuevos atletas necesitan mucho más que un par de tenis, short y camiseta para empezar a practicar un deporte.

bici

Descubre como empezar a practicar un deporte con salud y responsabilidad: 

 La elección del deporte

La gran mayoría de las personas que empiezan desde un deporte abandona la práctica en dos o tres meses. Por eso, elegir la actividad física más adecuada es una tarea fundamental. Para eso, es necesario verificar los ejercicios involucrados y una buena opción es incorporar la nueva actividad de forma placentera en la rutina.

El inicio del deporte

En los primeros días de entrenamiento, es común que el cuerpo no esté acostumbrado del aumento de la carga de actividades. Al comenzar a practicar un deporte, los dolores musculares provocados por la acumulación de ácido láctico son una constante. Lo ideal es practicar los ejercicios en días alternos, durante 30 minutos, aumentando la carga progresivamente.

Con dos o tres semanas, el cuerpo ya está acostumbrado al nuevo ritmo. Además, el organismo aumenta la producción de algunos neurotransmisores, como la adrenalina y la serotonina. Estos agentes fortalecen las sensaciones de bienestar y de placer.

Antes y después

Para practicar un deporte, es muy importante realizar calentamientos y estiramientos. El calentamiento aumenta la temperatura corporal y la frecuencia cardíaca, preparando el cuerpo para la actividad. El estiramiento estimula la producción del líquido sinovial (que lubrica las articulaciones), previniendo las lesiones. Por eso, nada de pararse de los sillones del living e, inmediatamente, empezar las actividades.

Una buena nutrición y hidratación también son fundamentales para un deportista. Lo ideal es hacer cinco comidas al día y mirar el menú. Las tres comidas principales deben contener proteínas, carbohidratos y frutas. Los bocadillos pueden ser rápidos – un yogurt y una barra de cereales son buenas opciones.

En los entrenamientos y juegos, la botella de agua no puede faltar, a menos que sea sustituida por un isotónico. Dos horas antes de ellos, sin embargo, es necesario ingerir al menos un litro de agua – o más, si la temperatura es alta.

 

Agencia francesa alerta sobre luces LED

Los sencillos gadgets decorativos de hace dos o tres años, conocidos lámparas LED (Light Emitting Diode – Diodos Emisores de Luz) se están convirtiendo en la solución de iluminación del futuro. Los regalos en la iluminación pública o en equipos electrónicos, como pantallas LED para televisores, computadores y celulares, son también cada vez más utilizados.

Sin embargo, existe una preocupación, por parte de algunos especialistas con los riesgos vinculados al uso de ciertas lámparas. Según la Anses (Agencia Francesa de Alimentación, Salud Ambiental y Ocupacional y Seguridad) ese tipo de iluminación puede acarrear riesgos para la salud de la población en general y para los profesionales expuestos a ellas. led 2

Anses afirma que esa es una tecnología prometedora, pero hay posibles riesgos de ofuscación y de efectos tóxicos con la luz azul difundida por la gran mayoría de los LED.

Intensidad luminosa elevada

Los primeros diodos emisores de luz, creados en 1962, emitían una bajísima intensidad de luz. Sin embargo, los diodos azules que se inventaron en 1990, seguidos por diodos blancos (combinación de un Led azul y un fósforo amarillo), permiten actualmente considerar lámparas poco o mucho potentes.

Estas lámparas ofrecen ventajas considerables. La primera es su bajo consumo energético en comparación con las lámparas tradicionales que, por esta razón, se están retirando progresivamente del mercado. En el otro lado de la moneda, estos nuevos sistemas de iluminación pueden generar intensidades luminosas mil veces más altas que las de las iluminaciones clásicas, generando un riesgo de ofuscación.

Las luces azules, a su vez, representan un riesgo, especialmente para tres tipos de población: los niños, las personas sensibles a la luz y particularmente las que presentan enfermedades oculares y las personas expuestas en el ámbito profesional.
Entre sus recomendaciones, la agencia francesa recomienda que solamente los LEDS de riesgo más bajo sean accesibles al público en general. Sugiere la implantación de sistemas que no permitan una visión directa del foco luminoso y pide además que informaciones mejores sean dirigidas al consumidor.

Mitos y verdades sobre la intolerancia a lactosa

Para quien cree que la lactosa es puramente sinónimo de leche, es hora de entender mejor sobre el tema, fundamental para su salud y bienestar.

Tanto para los novatos en el tema, como para aquellos ya más familiarizados y que a más tiempo ya son adeptos de la cocina sin lactosa, las dudas están siempre presentes cuando la cuestión es intolerancia a la lactosa. Pero al final, ¿qué son mitos y qué son verdades? Descubre: IL

1. La lactosa está presente en todos los alimentos lácteos

MITO. No todos los alimentos elaborados a partir de la leche de origen animal tienen lactosa. Este es el caso de algunos quesos, que debido a su proceso de fabricación, la lactosa se elimina naturalmente.

2. Leche de cabra o de oveja no tiene lactosa

MITO. Todas las leches de origen animal tienen lactosa en su composición. Incluso la leche materna. Algunos alimentos como yogures y quesos elaborados con leche de estos animales pueden tener la lactosa eliminada por el proceso natural de fabricación o por el uso de la enzima lactasa.

3. La leche de coco no contiene lactosa

VERDAD. La lactosa es un carbohidrato presente sólo en la leche de origen animal, por eso para los intolerantes esa es una buena opción en la cocina. Los llamados leches vegetales, como la leche de coco, la soja, el arroz y otros no tienen lactosa.

4. La lactosa es la principal causante de alergias respiratorias en los niños.

MITO. Es muy común oír hablar de “alergia a la lactosa”, pero cree: la lactosa nunca será la causante de alergias. Cuando hablamos de alergia alimentaria, son las proteínas de la leche las principales causantes de procesos alérgicos en niños. La proteína y la lactosa son sustancias diferentes, y con frecuencia son confundidas.

5. Yogures contienen bajo contenido de lactosa, por lo que pueden ser consumidos por personas con IL.

MITO. Según investigaciones hechas para identificar el contenido de lactosa de algunos yogures, se ha comprobado que la reducción de la lactosa de yogures comunes (con cultivos de lactobacilos vivos) es de apenas 20 a 30%. Para que la reducción sea adecuada para el consumo, debe ser superior al 70%, siendo que la tolerancia al producto será de acuerdo con cada persona. Por lo tanto, sólo los yogures a base de leche vegetal o yogures cuyos rótulos indican claramente que son sin lactosa pueden ser considerados adecuados para el consumo por personas con IL.

Circunstancias que pueden afectar la fertilidad femenina

Según expertos, a partir de los 35 años, la reserva de óvulos de la mujer ya empieza a disminuir considerablemente, con la caída natural de la fertilidad, y esto se vuelve más visible después de los 40.

Sin embargo, lo que no todo lo sabe es que, incluso durante los años más fértiles, algunas opciones de estilo de vida y factores externos pueden afectar las posibilidades de una mujer embarazada.

A continuación enumeramos algunas circunstancias que pueden afectar negativamente a la fertilidad de la mujer: 

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1. Obesidad

Las mujeres obesas poseen un metabolismo de las hormonas esteroides sexuales alteradas. Las principales causas de infertilidad en las pacientes obesas son: reducción de la frecuencia de ovulaciones, alteraciones en los esteroides sexuales, peor calidad ovocitaria y de los embriones formados.

2. Bajo peso

Tanto la obesidad como la delgadez excesiva, perjudican la fertilidad femenina.

La falta de peso interfiere en la producción hormonal, disminuyendo la producción de estrógeno en el organismo, y pudiendo llevar a perturbaciones en el ciclo menstrual y ovulatorio, causando una dificultad en la concepción.

Para evitar este tipo de problema, la mujer debe tener una dieta balanceada y sana, sin exageraciones en la búsqueda de un cuerpo perfecto.

4. Cafeína en exceso

La toma con moderación no ofrece ningún problema, por el contrario, puede incluso ofrecer beneficios a la salud. Pero, en exceso, no se recomienda, debido a la alta cantidad de cafeína.

Aunque la relación entre cafeína y fertilidad aún no es clara, se recomienda el consumo con moderación. Se cree que es razonable el equivalente al consumo máximo de dos tazas de café al día.

5. Genética

Si la mujer tiene una alteración genética en su conjunto cromosómico (cariotipo), este puede ser un factor de infertilidad. Los cambios genéticos pueden causar, principalmente, abortos de repetición, considerados un problema después de la ocurrencia del tercer consecutivo.

En estos casos lo recomendado es dejar de buscar en su celular recetas y consejos para quedar embarazada y ir detrás de un diagnóstico genético y un tratamiento de reproducción asistida.

Si organismo está bien y el embarazo tan deseado aún no ocurre, es posible acompañar mejor su fertilidad con aplicaciones para celular que muestran los periodos de cada ciclo menstrual, el método de medicación de la temperatura basal, entre otros.

Mitos y verdades: el invierno y nuestro cuerpo

No es raro que el invierno esté asociado a cambios negativos en el cuerpo y que los beneficios y ventajas de las temperaturas más amenas sean olvidados o ignorados.

Descubre algunos mitos y verdades sobre el invierno y nuestra salud:

invierno

Es común sentir más hambre en los días fríos

Verdad. Usted ciertamente ya se preguntó por qué la gula parece venir con todo en el invierno. La explicación no es sólo el hecho de que quedarse más tiempo en casa, en la cama, debajo de las cubiertas y ante la televisión despierta la voluntad de comer todo lo que tienes en la cocina.

Durante el invierno hay un aumento en el consumo energético, pues la temperatura ambiente, generalmente, es menor que la temperatura corporal. Nuestro cuerpo trabaja más para calentarse, gasta más energía, por eso necesitamos mayor cantidad de nutrientes para la reposición.

Sentimos malos antojos

Verdad. En el invierno, sentimos el impulso de consumir alimentos con más grasa, calorías y pesados, principalmente, ricos en carbohidratos, que constituyen una importante y rápida fuente de energía. El deseo de comer no está sólo en la necesidad de reponer energía, él también está presente en nuestras cabezas, en el anhelo de alimentos calientes y que producen comodidad gastrointestinal.

Salen las frutas y verduras y entran alimentos grasos

Mito. Del chocolate caliente, pasando por el vino y la pastas, las tentaciones en el invierno no son pocas. Pero a pesar de que el cuerpo necesita reponer los gastos energéticos para mantenerse caliente y los alimentos ricos en calorías actúan en ese sentido, no se debe sacar totalmente de la dieta las verduras y frutas.

El invierno es una época del año en que nuestro cuerpo necesita vitaminas y minerales para aumentar nuestras defensas y prevenir la gripe, resfriados y demás enfermedades típicas de la época de frío. Si consumir los alimentos crudos o en ensalada no apetece tanto, se recomienda preparar en forma de sopas.

El ejercicio en el invierno ayuda a adelgazar

Verdad. Es normal sentir pereza sólo de pensar en salir de la cama en los días más fríos, pero para quien quiere mantenerse saludable o adelgazar, esa puede ser la época ideal para comenzar. Esto porque en el invierno el metabolismo del cuerpo acelera, por la necesidad de producir más calor, activando mecanismos naturales que promueven la quema de grasas. Para impulsar aún más esta tendencia del cuerpo a gastar calorías, vale mantener la rutina de ejercicios siempre en día.

El riesgo de deshidratación es menor

Mito. Es cierto que con las temperaturas más bajas, la tendencia es producir menos sudor. Pero eso no significa que se deba descuidar la hidratación. A pesar de que el clima suave favorece la reducción de la sudoración, el cuerpo compensa con el aumento de la voluntad de orinar, de forma que continúa con la misma necesidad de agua para hidratar los tejidos y mantener los órganos funcionando.